Tengan cuidado de no hacer el bien delante de los hombres, para que los vean; de lo contrario, el Padre celestial, Padre de ustedes, no les dará ningún premio. Tu en cambio, cuando des limosna, no debe saber tu mano izquierda lo que hace tu derecha, cuida que tu limosna quede en secreto, así tu Padre, que ve los secretos te premiará.
Mateo 6, 1-3
27 de enero de 2001
Nos cuesta comprender la visión que Ignacio tenía del mundo, aplicarla en el actual contexto y en nuestro diario vivir, una visión que debe cambiar substancialmente nuestro Modo de Proceder y constituirse en la inspiración vital, algo así como un reflejo espiritual que impregne nuestro hacer, pensar y sentir.
El modo de proceder que Ignacio, inspirado profundamente en el modelo de Jesús, nos propone, radica en la disponibilidad traducida en una actitud constante de Servicio, la gratuidad que libera nuestro aporte de intereses y clarifica nuestro mensaje, sensibilidad a lo humano, a la naturaleza , lo que nos permite descubrir la obra creadora de Dios en todo lo que nos rodea, agudizando nuestros sentidos espirituales, Mirando a Dios en todas las cosas y en todas las cosas a Dios (San Ignacio); y finalmente, rescatando entre muchos otros, el sentido de la “Mínima Compañía” que nos permite gozar doblemente de lo que hacemos si lo hacemos silenciosamente, sin afán de protagonismo, apoyando a nuestros hermanos, acercándonos a ellos y rescatando esa profunda dimensión de servir sin esperar recompensa, halago ni premio (Cuando hayan hecho todo lo que se les ha sido mandado, digan: Somos inútiles servidores, solo hicimos lo que debíamos hacer. Lc. 17, 10)
El Trabajo social que nuestros alumnos realizan cada año, debe mantener impregnado siempre el carisma ignaciano, para que no pierda su esencia. Luego del trabajo arduo, la humildad del silencio y la “mínima compañía” darán mayor importancia al discernimiento en el corazón de cada calixtino y calixtina sobre lo que hizo, poco o mucho, no importa, pero el amor que puso en su trabajo, que al final pesará mucho más que cualquier fiesta, recibimiento, sorpresas, bombos o platillos.






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