Los internautas bolivianos luchamos hace algunos años por conseguir un Internet mejor y más barato, algo se ha conseguido. Cabe destacar que durante el gobierno actual y bajo la regulación del operador nacionalizado ha mejorado sustancialmente el acceso a la red Internet. El tener salida a través de otra red troncal (Backbone) a través del Perú, ya que antes esto se hacía únicamente por Chile, ha mejorado las condiciones de navegación y de precios, aunque también hay que decirlo, seguimos teniendo el peor internet y el más caro de la región.
Ahora se presenta un nuevo desafío que tarde o temprano puede afectar a los usuarios de internet de todo el mundo, me refiero a la derogación total de todas las normas de neutralidad del internet dictada en los Estados Unidos de Norteamérica recientemente por la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones por sus siglas en inglés). Esta norma había sido aprobada por el gobierno de Barak Obama en 2015 y protegía a los usuarios de las prácticas monopólicas de las grandes empresas proveedoras de servicios (ISP por sus siglas en inglés), para que ninguna compañía grande pueda tener más privilegios que las otras más pequeñas y no se apliquen tarifas adicionales para el acceso a contenidos de la red. El universo de usuarios, por su lado, tenían garantizado un trato igualitario ya que no se les podía aplicar restricción alguna o bloqueo de contenidos y aplicaciones colgadas en la red, salvo contados casos como lo que sucede en China, Cuba y Venezuela, países en que los gobiernos controlan por ley el acceso a la red de redes.
Quitar la neutralidad al internet da luz verde para que los proveedores apliquen nuevos precios a sus usuarios sin dar explicaciones, prioricen y bloqueen ciertos contenidos y además limiten el tráfico de Internet a una cierta cantidad de megabytes, algo como lo que sucede con los proveedores de telefonía móvil.
Las grandes y poderosas empresas podrían pagar más a los ISP para que sus contenidos tengan mayor velocidad y fluidez a través de la red en desmedro de las pequeñas que poco a poco irían desapareciendo lo que daría lugar a la creación de grandes monopolios que sin lugar a dudas enriquecerían más a sus accionistas. Y el que perdería como siempre es el usuario final. Las empresas no tendrían mucho problema en pagar más por un mejor internet, aunque las restricciones serían mucho mayores para sus empleados, los usuarios domésticos nos veríamos seriamente afectados, porque tendríamos que pagar un cierto monto por ver películas, otro por escuchar música, otro por el acceso a las redes sociales y otro por ver nuestros correos electrónicos. Inclusive podrían existir restricciones por parte de los proveedores a ciertos contenidos de la competencia para que únicamente utilicemos sus servicios potencialmente más fluidos y veloces y vayamos despreciando los otros que serían prácticamente inaccesibles.
Las leyes de telecomunicaciones en muchos países de la región garantizan los derechos de los usuarios en condiciones de igualdad, equidad y calidad así como el acceso universal y equitativo a todos los servicios de las tecnologías de la información y comunicación. Nuestro país garantiza el libre acceso a todos los contenidos en varios artículos de la Ley General de Telecomunicaciones.
Para tener una idea más clara, los países donde se encuentran los centros neurálgicos (nodos) donde el resto del mundo se conecta a la red internet son Estados Unidos (Nueva York y Virginia), Alemania (Frankfurt), Holanda (Amsterdam) y el Reino Unido (Londres), es decir estos países son los dueños de casa del Internet, ahí están los nodos de interconexión más importantes. Ese no es tanto el problema, sino en el lugar donde se encuentra la mayor parte de la información de la red Internet y eso es Estados Unidos… Entonces qué pasaría si a la FCC se le ocurre aplicar la nueva Ley a todo el tráfico que pasa por su país o a la información que se almacena en sus servidores, restringirla o bloquearla. Pues muy simple, todos estamos fritos.
Facebook, Google y Amazon se han unido a las protestas que miles de activistas han comenzado para defender la neutralidad de la Internet. Es momento de hacer conocer nuestro pensamiento al respecto, unirnos y alinearnos por la defensa de un internet universal, libre y equitativo y qué mejor camino que las redes sociales para hacerlo. Intentemos utilizar el Hashtag #InternetLibre, que varios movimientos ciudadanos están empleando sobre todo en Twitter, para hacer conocer nuestra posición al respecto, sino tarde o temprano seremos víctimas de estas restricciones que son simplemente un abuso de los más poderosos.






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