Todo el que tenga un automóvil o motocicleta hoy en día de seguro que participa en algún grupo de WhatsApp, ya sea de tráfico, batidas o gasolina, el que no, podemos pensar que es de otro planeta o vive en un estado ZaZen permanentemente.
Todo comenzó como un medio entre amigos para informar a los participantes sobre condiciones del tráfico; si habían trancaderas, batidas o accidentes y terminó siendo un muro de lamentos y de dudas de toda índole, desde el «dónde hay gasolina» hasta los «que tan larga está la fila». En estos grupos están los que hacen las preguntas de manera respetuosa hasta los impertinentes que piden (de mala manera) detalles precisos.
Los iniciales grupos de tráfico han migrado también al rubro de la gasolina. Como Meta solo admite a «1 mega personas» por grupo 《si, WhatsApp solo acepta 1024 miembros por grupo y coincide con 1Mb = 1024 Kb》cada vez se van creando más y más grupos.
Muchas estaciones de servicio también crean grupos para informar a sus clientes sobre provisión de combustible, los tiempos de descarga y haciendo más dramática la situación, comunicando los tiempos fatales de duración del combustible existente en sus reservas, algunas veces en minutos, otras en cantidad de vehículos.
Lo cierto es que los bolivianos vemos a las carencias y la escasez como algo con lo que tendremos que convivir en el futuro, buscando maneras de darnos consuelo entre nosotros, de ayudarnos a sobrevivir en medio de este desierto de dificultades. Al parecer iniciamos un proceso parecido al que comenzó Venezuela hace más de una década y Cuba mucho antes y no despertamos aún de ese letargo en el que nos han sumido.
Cuba y Venezuela, otrora paraísos, hoy son países pobres en los que su gente vive de los desechos que sus poderosos gobernantes dejan «al valiente y luchador pueblo socialista» (como suelen llamarlo).
El que sufre las consecuencias siempre termina siendo el pueblo aunque esté parado sobre el tesoro que la tierra guarda en su interior.
Da bronca que tengamos que perder valiosas horas de nuestras vidas haciendo filas para cargar combustible, da bronca saber que hay gente que pese a haber llenado sus tanques más de una vez siguen haciendo filas para acumular combustible, no sabemos si para revenderlo a mayor precio o «por si acaso» pero siempre en una actitud poco empática y carente de una mínima responsabilidad social.
Da más bronca que de tanto estar cabreados nos acostumbramos a ello y esa incertidumbre que nos inflama el hígado, se volvió para nosotros algo normal.






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