PH (Foto destacada): Ma. Belén Rodríguez A.

Tus hijos, no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida.  
No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo,
no te pertenecen…
Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación, en tu mano de arquero,
sea para la felicidad.

Khalil Gibrán

Resulta difícil, como padres, comprender el poema de Khalil Gibran. Pero aún más doloroso es el sentimiento que nos embarga al alzar la mano en señal de despedida en los pasillos de un aeropuerto cuando uno de nuestros hijos decide también partir para proyectarse lejos de casa. Por más fuerte y firme que te sientas <como un roble> esas ramas que se desprenden del tronco y son llevadas por el viento dejan siempre un vacío imposible de llenar.

Vivimos tiempos desafiantes que exigen decisiones cruciales para afrontarlos. Coraje y valentía ante la adversidad se convierten en herramientas esenciales que las nuevas generaciones deben hacer propias. Estas cualidades, unidas a sus habilidades, conocimientos, atributos y actitudes les permitirán a nuestros hijos asumir un compromiso y responder de manera efectiva a un mercado laboral altamente competitivo y cada vez más exigente. Un mercado que no solo demanda excelencia, sino que evoluciona constantemente, requiriendo una capacidad de adaptación permanente. Sin embargo, este desafío también representa una oportunidad para que los jóvenes crezcan, se superen y destaquen.

Ser conscientes de los hijos que hemos formado es, como progenitores, nuestra satisfacción más grande, haber aportado a la sociedad con personas honestas, responsables, trabajadoras es haber cumplido con ella, pero algo más grande y que llena de orgullo a cualquier padre es saber que tienes a los mejores hijos, aunque estén lejos y aún sientas abiertas las heridas de su partida están siempre ahí, con su cariño y un amor cercano a la distancia, resultado de haber fundado sobre cimientos  sólidos y fuertes lazos de amor, comunicación y confianza.

La mayor felicidad de los padres es ver realizados y proyectados a nuestros hijos: en sus vidas, en su trabajo y en su profesión; es la forma en que transcendemos en el tiempo y su tranquilidad y aciertos nos dan la certeza que el trabajo realizado como padres y formadores de vida fue el correcto.

Aunque la distancia pueda parecer un muro infranqueable, el amor y los valores inculcados actúan como un puente que mantiene el vínculo intacto. La tecnología ha reducido las barreras físicas, permitiéndonos seguir presentes en sus vidas, compartir sus logros y brindarles apoyo incondicional cuando lo necesiten y recibir el suyo en nuestros momentos de debilidad. Cada conversación, cada mensaje, cada llamada es una confirmación de que, aunque estén lejos, siguen siendo parte de nuestro hogar y nuestra historia.

Aceptar que nuestros hijos tomen su propio rumbo es un acto de amor y desprendimiento, pero también una oportunidad para que ellos construyan su propio legado. Su éxito es el reflejo de todo lo que hemos sembrado en ellos, y aunque extrañemos su presencia, la certeza de que están cumpliendo sus sueños y contribuyendo a construir un mundo mejor, eso nos llena de paz y orgullo.

 

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Un comentario

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Acerca de este Blog

AleRodríguez, educador y apasionado por la tecnología dedica desde hacen varios años parte de su tiempo a escribir artículos, habiendo publicado los mismos en periódicos locales, El Diario, La Prensa y Página 7 entre algunos.

Actualmente solo lo hace por medios digitales.