* El nombrarla «Inteligencia Artificial» presupone que la máquina es intrinsicamente inteligente y en realidad se trata de algo muy distinto. Es un sistema entrenado con un basto conocimiento ya existente que utiliza la probabilidad, el poder de computo y la fuerza bruta para devolver el resultado que le ha sido solicitado.
Sin darnos cuenta, la IA está completamente integrada a nuestra vida. Sin darnos cuenta, la volvimos parte de nuestras actividades cotidianas, personales, de trabajo o de investigación. Lo que la mayoría no sabe o no entiende es quién paga por hacernos la vida más fácil… o por hacernos más tontos y dependientes de ella.
Entonces, ¿por qué los CEO’s de los gigantes de la IA quieren ponerle un freno al desarrollo? ¿Será que, de la nada, dejaron de perseguir el liderazgo tecnológico y el dinero que de él emana, para ahora pensar en el planeta, sus recursos y el bien de la humanidad? ¿Será que, de la nada, les brotaron los valores morales y el desapego por el dinero?
Este será un artículo con datos de capex de 2025 y con una opinión completamente subjetiva, porque para una objetiva… solo las piedras.
Posiblemente creas que la suscripción mensual de $20 dólares en herramientas como Claude, ChatGPT o Gemini es lo que financia a quienes usan el plan gratuito, sostiene los centros de datos, cubre el costo de investigación y a los desarrolladores, y además genera utilidad para las empresas. Sin embargo, la realidad operativa es radicalmente distinta: estas compañías no se sostienen con el dinero de las suscripciones individuales, sino con la inyección de miles de millones de dólares provenientes de inversionistas que apuestan a futuro y esperan multiplicar exponencialmente su inversión cuando la IA sea, al igual que un paquete de datos en el celular hoy en día, una necesidad básica para cualquier persona, en cualquier lugar del planeta o fuera de él.
Responder a cada consulta individual, o generar una imagen de los años 80, multiplicado por las peticiones simultáneas, exige un consumo colosal de electricidad, enormes volúmenes de agua para enfriamiento y miles de procesadores especializados de última generación. Estos últimos —los chips de Nvidia— cuestan alrededor de $40,000.00 dólares por unidad, un costo que se ha incrementado cada año debido a la demanda y/o escasez, y que además quedan obsoletos en tan solo tres años debido a la velocidad de su desarrollo. Los gigantes de la IA operan cientos de miles de estos procesadores de manera simultánea, distribuidos en aproximadamente 4,700 centros de datos solo en Estados Unidos.
En 2023, la firma de inversión Sequoia Capital publicó un artículo en el que mencionaba que los ingresos necesaros para cubrir los gastos deberían ser de $200,000 millones de dólares. Dos años después, en 2025, actualizaron los cálculos: ahora son $600,000 millones de dólares los necesarios, lo cual requeriría que 2,500 millones de personas —poco más de un tercio de la humanidad— pagaran la suscripción de $20 dólares al mes para cubrir esos gastos.
Entonces, ¿dónde está el truco? Porque, con la cantidad de suscriptores actuales, la tarifa mensual debería ser de $800 dólares para cubrir los gastos.
La anatomía de la burbuja
Seguramente han escuchado que todo este auge de la IA es una burbuja. Ahora va mi opinión.
La inteligencia artificial que se utiliza hoy en día es «artificialmente barata» porque el costo real del servicio está siendo cubierto por terceros, lo que está configurando las condiciones para una burbuja financiera.
Una burbuja ocurre cuando se invierten sumas desmedidas de capital en una promesa o esperanza que, en este caso, es una tecnología que no logra generar retornos equivalentes. Actualmente, las grandes corporaciones tecnológicas gastan cientos de miles de millones de dólares al año en la compra de procesadores y en mantener la infraestructura y los recursos necesarios para operarlos, impulsadas no por una demanda orgánica de los clientes, sino por el pánico corporativo a quedarse atrás en una carrera que, sin duda, es la nueva revolución industrial.
Este flujo de dinero no proviene de un mercado real, sino de un circuito cerrado en el que fondos de inversión y gigantes tecnológicos se financian entre sí con la esperanza de que surja un «negocio milagroso» en el futuro.
No obstante, quienes ahora advierten que una superinteligencia todopoderosa podría extinguir a la humanidad en cuatro años, los mismos que se ponen de acuerdo para frenar el desarrollo y así estar en línea con sus discursos catastróficos, son quienes cada dos meses liberaban un modelo mucho más poderoso que su antecesor y lo llamaban el más «inteligente». Todos estos son los mismos que ahora, ante la falta de rendimientos al día de hoy, ven que muchos de sus inversionistas y gestores de capital de riesgo han comenzado a cuestionar la viabilidad financiera del modelo.
Que solo uno de estos gigantes frenara su inversión en desarrollo los dejaría prácticamente rezagados en la investigación y el desarrollo tecnológico. Por eso proponen ponerse un freno simultáneo a sí mismos; una versión moderna y destilada del «Cartel Phoebus«, que en 1924 y en secreto firmaron los grandes fabricantes mundiales de bombillas incandencentes para frenar la feroz competencia, nivelar los precios, dividir el territorio y fijar una misma vida útil del producto. Este fué el nacimiento de la actual obsolescencia programada.
Yo no soy un experto financiero mundial ni del mercado de valores de Estados Unidos, pero no se necesita ser Einstein para darse cuenta de que, si explota la burbuja de la IA, se desencadenaría una reacción en cadena con repercusiones que van más allá de lo financiero.
El riesgo se acentúa porque el crecimiento reciente de los mercados financieros en Estados Unidos no se apoya en miles de empresas sanas, sino en la concentración extrema del valor en un puñado de gigantes tecnológicos: Microsoft, Nvidia, Apple, Google, Amazon y Meta. Estas pocas empresas representan una proporción desmedida de los principales índices bursátiles a nivel mundial, y son, además, las que están en la pelea por tener la mejor IA.
Esta concentración afectaría directamente al ciudadano común, ya que en estas acciones están invertidos billones de dólares pertenecientes a fondos de retiro, planes de pensiones públicos y privados, seguros de vida, entre otros. Si la valuación de estas empresas se desinfla por la falta de ganancias reales en la IA, el dinero de estos ciudadanos estadounidenses podría evaporarse en pocos meses, y comenzaría el efecto dominó en todos los países, donde los subdesarrollados serían los que la pasen peor.
En lo personal, he comenzado a desmantelar en partes la noticia e investigar y analizar los temas por separado y por esto estar seguro que seguiremos con internet en 12 meses y que la humanidad seguirá por mucho tiempo mas. Lo que si esta claro es que todo gira alrededor del dinero, donde quienes mueven la economía y el mundo solo velan por sus intereses e inversiones y la burbuja de la Inteligengia Artificial que ayudaron a inflar, no puede explotar ahora ya que necesitan recuperar los $1,900,000 millones de dólares invertidos (1.9 T) y no porque se dieron cuenta que tienen valores y les importa la humanidad y su destino.
Les comparto un sitio web que tiene el conteo en tiempo real de los ingresos y los gastos generados en Inteligencia Artificial: https://isaiprofitable.com/
- Statista. (2024). Capital expenditure of Meta, Alphabet, Amazon and Microsoft. Statista. https://www.statista.com/chart/35046/capital-expenditure-of-meta-alphabet-amazon-and-microsoft/
- Epoch AI. (s. f.). AI companies: Compute and financial data. https://epoch.ai/data/ai-companies?view=graph&tab=compute
- Finbox. (s. f.). Amazon.com, Inc. (AMZN) capital expenditures (CapEx). https://finbox.com/NASDAQGS:AMZN/explorer/capex
- Statista. (2024). Capital expenditure of Meta, Alphabet, Amazon and Microsoft. https://www.statista.com/chart/35046/capital-expenditure-of-meta-alphabet-amazon-and-microsoft/
- Carvão, P. (2026, 21 de mayo). OpenAI and Anthropic are testing two very different AI business models. Forbes. https://www.forbes.com/sites/paulocarvao/2026/05/21/anthropic-openai-enterprise-ai-profitability/
- Cahn, D. (2023, 20 de septiembre). Follow the GPUs: Perspective. Sequoia Capital. https://sequoiacap.com/article/follow-the-gpus-perspective
- Cahn, D. (2024, 20 de junio). AI’s $600B question. Sequoia Capital. https://sequoiacap.com/article/ais-600b-question





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